Apego inseguro: cómo influye en nuestras relaciones y cómo podemos repararlo
¿Alguna vez has sentido que necesitas la confirmación de otra persona para sentirte tranquila? ¿O, por el contrario, que cuando alguien se acerca demasiado necesitas tomar distancia? ¿Te cuesta confiar, expresar tus necesidades o sentirte cómoda dependiendo de alguien?
A veces pensamos que nuestra manera de relacionarnos es simplemente "nuestra forma de ser". Sin embargo, algunas de estas dificultades pueden estar relacionadas con nuestra historia vincular y con el modo en que aprendimos, desde muy temprano, a relacionarnos con las personas importantes de nuestra vida.
Aquí es donde entra en juego el apego.
La buena noticia es que nuestros patrones de apego no son una sentencia. Aunque las experiencias tempranas pueden dejar una huella importante, las personas podemos construir nuevas experiencias de seguridad y aprender otras formas de relacionarnos.
¿Qué es el apego?
Lo primero de todo, J. Bowlby desarrolló la famosa teoría del apego que explica la necesidad humana de establecer vínculos afectivos significativos y relativamente estables con otras personas.
Durante los primeros años de vida, las figuras cuidadoras tienen un papel especialmente importante. El bebé necesita sentirse protegido, atendido y acompañado para poder explorar el mundo con mayor seguridad.
A partir de estas experiencias vamos construyendo, poco a poco, una especie de "mapa interno" sobre las relaciones:
- ¿Puedo confiar en los demás?
- ¿Mis necesidades son importantes?
- ¿Puedo pedir ayuda cuando la necesito?
- ¿Qué ocurre cuando muestro vulnerabilidad?
- ¿Las personas que quiero permanecen a mi lado?
- ¿Tengo que esforzarme mucho para conseguir cariño?
- ¿Es más seguro depender de mí misma y no necesitar a nadie?
Estas experiencias contribuyen a desarrollar nuestros modelos internos de relación, que pueden influir posteriormente en nuestra manera de vincularnos durante la adolescencia y la edad adulta.
Esto no significa que nuestra infancia determine inevitablemente nuestro futuro. El apego es una perspectiva para comprender nuestras relaciones, no una etiqueta que defina quiénes somos.
¿Qué es el apego inseguro?
Cuando las experiencias de cuidado y relación no han proporcionado suficiente seguridad, disponibilidad o previsibilidad, pueden desarrollarse patrones de apego menos seguros.
En la edad adulta, solemos hablar principalmente de dos dimensiones relacionadas con la inseguridad en el apego: la ansiedad de apego y la evitación.
No todas las personas con apego inseguro se comportan de la misma manera, pero podemos encontrar algunas tendencias.
Apego ansioso
Puede aparecer una necesidad intensa de cercanía y seguridad en las relaciones. Por ejemplo:
- Necesitar constantemente señales de que la otra persona nos quiere.
- Sentir mucho miedo ante el rechazo o el abandono.
- Dar muchas vueltas a un mensaje, un cambio de tono o una respuesta tardía.
- Tener dificultades para estar tranquilas cuando no sabemos qué siente la otra persona.
- Adaptarnos excesivamente para evitar perder el vínculo.
- Sentir que necesitamos a la otra persona para recuperar nuestra calma.
En ocasiones, detrás de estas conductas no existe "dependencia" en el sentido de querer controlar al otro, sino una necesidad profunda de asegurarnos de que el vínculo sigue estando ahí.
Apego evitativo
En el otro extremo puede aparecer una mayor dificultad para confiar, depender de otras personas o mostrar vulnerabilidad:
- Sentir incomodidad cuando alguien se acerca emocionalmente demasiado.
- Restar importancia a nuestras propias necesidades afectivas.
- Tener dificultades para pedir ayuda.
- Sentir que necesitamos resolverlo todo por nuestra cuenta.
- Alejarnos cuando una relación empieza a ser demasiado íntima.
- Experimentar la necesidad de recuperar rápidamente nuestro espacio cuando sentimos demasiada cercanía.
En estos casos, la distancia puede haberse convertido en una forma de protección.
A veces pueden coexistir ambas tendencias
Puede ocurrir que una persona desee profundamente la cercanía y, al mismo tiempo, tenga miedo de ella. Puede buscar conexión y después alejarse. Necesitar afecto y sentirse incómoda cuando lo recibe. Querer confiar y, a la vez, estar constantemente alerta ante la posibilidad de que la otra persona pueda hacerle daño.
Esto puede resultar especialmente confuso y agotador.
Es por ello que señalamos la importancia de no reducir el apego a un simple etiqueta.
Comprender el apego requiere mirar la historia de cada persona y la manera particular en la que ha aprendido a protegerse.
¿Cómo puede aparecer el apego inseguro en nuestra vida adulta?
El apego no solamente se manifiesta en las relaciones de pareja. Puede influir en nuestras amistades, relaciones familiares, vínculos profesionales e incluso en la manera en que nos relacionamos con nosotras mismas.
Por ejemplo, una persona puede pensar:
"Si no contesto inmediatamente, pensará que no me importa."
Otra puede pensar:
"Prefiero no necesitar a nadie porque al final siempre acabas decepcionándote."
Y otra:
"Cuando alguien se distancia, siento que todo se desmorona."
Son pensamientos diferentes, pero pueden tener algo en común: la forma en que hemos aprendido a interpretar la cercanía, la distancia, el rechazo, la confianza y la vulnerabilidad.
También pueden aparecer dificultades para poner límites, miedo a decepcionar, necesidad de aprobación, miedo al abandono, dificultad para expresar necesidades o tendencia a escoger relaciones que reproducen dinámicas conocidas.
Queremos recordar algo: tener alguna de estas experiencias no significa necesariamente tener apego inseguro. Las relaciones humanas son complejas y nuestro comportamiento depende de muchos factores.
¿Se puede reparar el apego inseguro?
Rotundamente sí.
Y hablar de "reparar" no significa borrar nuestra historia ni cambiar nuestra personalidad. Significa poder construir, poco a poco, experiencias diferentes y desarrollar una relación más segura con nosotras mismas y con los demás.
La investigación sobre psicoterapia y apego señala que la seguridad en el vínculo puede aumentar durante el proceso terapéutico y que este cambio puede relacionarse con mejores resultados en terapia.
La reparación del apego puede producirse a través de diferentes vías:
1. Comprender nuestra historia
El primer paso suele ser mirar hacia atrás con curiosidad y sin culpabilizarnos.
No se trata de buscar culpables, sino de comprender. Comprender el origen de determinadas estrategias puede ayudarnos a dejar de juzgarnos por tenerlas.
2. Reconocer nuestros sistemas de protección
Muchas conductas que actualmente nos generan problemas pudieron tener sentido en algún momento de nuestra historia.
Alejarnos, controlar, complacer, buscar constantemente confirmación o evitar mostrar vulnerabilidad pueden haber sido formas de protegernos.
El objetivo terapéutico no es luchar contra estas estrategias, sino comprender qué intentan proteger y qué necesitan actualmente.
3. Aprender a identificar y expresar nuestras necesidades
Una parte importante de la seguridad afectiva consiste en poder reconocer lo que necesitamos y expresarlo de una manera clara.
Necesitar afecto no nos hace débiles. Necesitar espacio tampoco. Pedir ayuda no significa ser dependientes. Y poner límites no significa dejar de querer a los demás.
Aprender a diferenciar necesidad, deseo, límite y responsabilidad puede transformar profundamente nuestras relaciones.
4. Trabajar la regulación emocional
Cuando existe inseguridad en el apego, determinadas situaciones interpersonales pueden activar respuestas emocionales muy intensas.
Un mensaje que no llega, una discusión, una distancia inesperada o una sensación de rechazo pueden activar miedo, ansiedad, enfado o deseos de alejarnos.
Aprender a reconocer qué ocurre en nuestro cuerpo, identificar nuestras emociones y desarrollar recursos de regulación puede ayudarnos a responder de una manera más consciente, en lugar de hacerlo únicamente desde la reacción automática.
5. Construir relaciones más seguras
La reparación no sucede únicamente dentro de la consulta, también puede producirse a través de nuestras relaciones.
Relacionarnos con personas capaces de escuchar, respetar nuestros límites, comunicarse de forma clara y permanecer disponibles emocionalmente puede proporcionarnos nuevas experiencias vinculares.
No buscamos relaciones perfectas. Buscamos relaciones suficientemente seguras en las que exista espacio para la confianza, la autonomía, el conflicto y la reparación.
6. La propia relación terapéutica puede convertirse en un espacio de seguridad
La terapia puede ser especialmente relevante cuando existen dificultades relacionadas con el apego.
Una relación terapéutica estable, respetuosa y segura permite experimentar una forma diferente de vínculo: un espacio en el que podemos expresar emociones, necesidades, miedos y contradicciones sin tener que escondernos ni adaptarnos para conseguir aceptación.
Desde una perspectiva integradora, el trabajo puede combinar diferentes herramientas en función de las necesidades de cada persona: exploración de la historia relacional, regulación emocional, trabajo con pensamientos y creencias, conciencia corporal, mindfulness, trabajo con las diferentes partes de una misma y desarrollo de habilidades para establecer relaciones más saludables.
No existe una única forma de reparar el apego. Cada historia necesita ser comprendida y acompañada de manera individual.
¿Cuándo es recomendable pedir ayuda psicológica?
Es un buen momento para pedir ayuda si sientes que:
- Tus relaciones se convierten con frecuencia en una fuente de ansiedad o sufrimiento.
- Tienes mucho miedo a ser abandonada o rechazada.
- Te cuesta confiar en las personas incluso cuando no existen motivos claros para hacerlo.
- Sueles alejarte emocionalmente cuando alguien se acerca.
- Te cuesta poner límites por miedo a perder a los demás.
- Necesitas constantemente aprobación o confirmación afectiva.
- Repites patrones de pareja o de relación que sabes que te hacen daño.
- Te cuesta identificar o expresar tus necesidades.
- Sientes que tus relaciones activan emociones que te resultan difíciles de gestionar.
No tienes que entender completamente qué te ocurre antes de pedir ayuda. Precisamente, la terapia puede ser el espacio para empezar a comprenderlo.
Tu historia explica muchas cosas, pero no tiene por qué decidir tu futuro
Nuestro pasado forma parte de nosotras, pero no determina cómo vamos a relacionarnos durante toda la vida.
Podemos aprender a reconocer nuestras necesidades, poner límites, regular nuestras emociones, elegir relaciones más saludables y construir una relación con nosotras mismas basada en la compasión, comprensión y seguridad.
En Nous Psicología, en Sevilla, trabajamos desde una perspectiva integradora, adaptando el proceso terapéutico a la historia, necesidades y objetivos de cada persona.
Si al leer este artículo has reconocido parte de tu historia y sientes que determinadas formas de relacionarte te generan sufrimiento, podemos ayudarte a comprender qué está ocurriendo y acompañarte en el proceso de construir relaciones más seguras y satisfactorias.
Pedir ayuda no significa que haya algo roto en ti. A veces significa que estás preparada para entenderte de otra manera.
Si quieres comenzar tu proceso, puedes ponerte en contacto con Nous Psicología y solicitar una primera cita.
